Algo de historia...

Nuestro trabajo en cultural partió de una pregunta: Criar a los niños de una manera diferente a como estamos acostumbrados a hacerlo en nuestro mundo urbano moderno, guiados por pautas psicológicas, ¿produce una relación diferente de estos niños con su cuerpo (menos necesitados de cuidados y más fuertes ante el dolor) y con la madre? ¿Cuáles serían esas diferencias en la crianza?

¿Cómo surgió esta pregunta? Durante una práctica de psicología, en la sala de enfermedades infectocontagiosas del Hospital universitario del Valle, nos cuestionó el observar respuestas tan distintas al tratamiento por parte de los niños (entre 5 y 12 años, por lo general), provenientes de distintos sectores del suroccidente colombiano. Siendo el tratamiento excesivamente doloroso (raspados en los huesos sin anestesia), los niños mestizos rechazaban las curaciones y había que someterlos forzadamente; los niños afro, provenientes del Litoral Pacífico, aceptaban las curaciones y se mostraban estoicos.

En las visitas ocasionales de las madres (provenientes de pueblos lejanos), se encontraron igualmente diferencias, según su cultura de origen. Las madres de niños mestizos (caucanos, huilenses, nariñenses, vallunos) rodeaban al niño con cuidados corporales (alimentarlos, limpiarlos), cercanía física (caricias), conversación. Las madres afro, provenientes de la Costa Pacífica, conversaban entre ellas, no estaban pendientes de dar cuidados al niño, ni buscaban atenderlos o acompañarlos. Eran muy criticadas por las enfermeras (incluso afro), quienes las consideraban madres desnaturalizadas...

¿Qué relación podría haber entre este tipo diferente de relación de maternaje, y el estoicismo de los niños afro del Litoral para soportar el dolor? ¿Qué efectos produce en el cuerpo del niño y en su relación con los demás el que la madre no se dedique a él de manera exclusiva y asuma que él sabe y debe cuidarse solo?

Estas preguntas dieron lugar a dos estudios de campo sucesivos, en los años 1991 y 1992.
Inicialmente intentamos comparar esta situación para la misma etnia en dos contextos diferentes: rural y urbano. No se encontraron familias con miembros en ambos sectores, que nos permitieran hacer la comparación. Entonces, decidimos estudiar lo que había suscitado la pregunta, la diferencia en sí, y abandonar idea de comparación.

Hicimos dos tipos de aproximaciones para intentar responder a nuestra pregunta:

Se inició un estudio de campo con población afro del río San Juan (Chocó). Un contexto tan diferente nos obligó a conocer primero las condiciones de vida de la población. Se hizo un censo de viviendas y caracterización socio-económica de los pobladores. Luego de esta caracterización, el estudio se centró en la relación madre bebé, para lo cual se eligieron madres que estuvieran criando bebés mennores de un año. Éste resaltó las diferencias con la crianza tradicional, pero no logramos entender el porqué de las diferencias. Aún nos sorprendían como “prácticas inadecuadas”: las madres no establecían contacto visual con sus bebés, ni les hablaban, aunque los tuvieran sobre su regazo muchas horas al día. Había un gran contacto físico y el seno calmaba cualquier queja o pedido del pequeño.

Se hizo un 2° estudio en la misma población con la misma pregunta. No obstante, esta vez hicimos cambios metodológicos y teóricos para lograr comprender un mundo que nos resultaba “otro”.

Empezamos a usar el método etnográfico, observación en contexto de todas las situaciones e interacciones de vida de las familias y otros adultos. Retomamos las conversaciones in situ, en lugar de sólo entrevistas. Nos propusimos no recortar situaciones específicas que pudieran ser comparables con las de los niños de nuestro mundo (p. ej. la hora del baño, la comida), sino intentar conocer el conjunto - el mundo social y familiar en el que esos niños eran criados,
la manera de ser hombre y mujer - para poder interpretar el sentido de las diversas prácticas y de la participación de los distintos agentes. La interpretación sólo es posible si se conoce la cultura en su conjunto.

Continuar...

 

Casa de San Juan